
Lo más asombroso de tener una promesa es que ésta, significa esperanza, un objetivo, una visión, un sueño, un motivo para creer, crecer y esperar en el Dador de Promesas; hace algunos meses recibí una promesa muy específica, lo más sorprendente es lo que esto ha hecho en mi interior. Comencé a recibirla en mi corazón, la acepté porque despertó en mí un profundo deseo que quizá estaba muerto. Cada día recordaba que debía seguir creyendo, igual que Abraham, como dice en Romanos 4:17, que él creyó a Aquel que da Vida a los muertos y LLAMA las COSAS que no son como si fueran. Lo interesante en este caminar fue que me llevo a creerle a El, y a hacer un tiempo para estar con El, en el tiempo que pasé con El comprendí que en quietud y reposo (confianza y rendición de mi yo) obtendría lo que El me prometió, hasta el punto que El me pidió más, mucho más de mi, El quería mi corazón totalmente, deseaba mi admiración, adoración y completa confianza, así que sin poder resistir más le dije: “Aquí estoy, totalmente, 100%, aquí te entrego mi trabajo, mis finanzas, mis sueños, el deseo de tener un esposo, el sueño de tener a mis hijos, el deseo de ver a mi familia renovada y creyendo en Ti, te entrego mis estudios, mis hábitos que necesitan cambiar, el deseo de servirte, incluso el tiempo que quiero pasar Contigo”.
Fue un gran compromiso, tengo la fecha en un cuaderno en el cual comencé a llevar un diario de cada promesa y de cada movimiento que El hacía en mi vida y conmigo.
A partir de ese momento, mi vida cambió, lo más maravilloso es saber que todas sus promesas El las va a cumplir, “SEGURO” que lo hará, porque como dice Ezequiel 37:14 b, “Y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová”.
Las promesas de Dios y Su Palabra, nos da vida, creámosle, tomémosla y no la soltemos por nada, recordemos que también El nos dice “Ciertamente ninguno de cuantos esperan en ti serán confundidos” (escribió David) Salmo 25:3. Ahora les confieso, estoy caminando en ellas, varias cosas en mi vida han cambiado (el trabajo x ej), pero quiero decirles, sé que el cumplimiento de mis promesas no va a venir solo, he tenido una preparación muy intensa, en el área financiera, en el área emocional, en el trabajo, en mi liderazgo, he leído ya varios libros para prepararme y también he pedido consejos.
Lo más importante al hacer “ese compromiso, 100%”, es mi dependencia total de El, ahora que veo para atrás creo que Dios a través de prometernos “Algo”, nos lleva a conocerlo mejor, nos atrae a El, porque para El lo más importante es cautivar nuestro corazón, el cumplimiento de cada promesa es solo para enamorarnos más y más de El. Termino con un pensamiento que me gustó mucho.
“El objetivo de obtener una promesa de Dios no es cambiar nuestras circunstancias, sino cambiar nuestro corazón”. Pues un alma que disfruta de Dios, es una vida que goza de los beneficios de Dios”.
Saludos